viernes, 23 de julio de 2010

Notas para "Del amor y otras ciudades"




En la escritura de las cosas encontramos el vehículo de nuestro pensamiento. En la materia de las cosas encontramos el pretexto para dirigirnos a ellas. En lo que nos con-mueve, de ellas, para ellas, con ellas, hacia ellas, hacia las cosas encontramos el sentido de nuestra existencia. Se ha dicho que Dios no existe. Que es un imaginario colectivo que nos hemos inventado y que nos sirve en la mayoría de los casos para explicarnos cosas que por miedo, pereza o irresponsabilidad no queremos ver como propias. Sí Dios no existe, ¿por qué todo el tiempo estamos hablando de él? Nunca algo tan lejano, tan “inexistente” ha tenido tanta cabida en nuestra charla burda y nuestra ansiedad existencial.

Yo no sé si existe o no, no creo tener la suficiente lucidez para poder asegurarlo, creo, es más, que no tengo la suficiente lucidez para tener ningún tipo de certeza, ni del mundo material, ni de mi existencia, ni del sentido.



La noche era extremadamente lluviosa, una de esas primeras lluvias del verano que sacian parcialmente la sed de los días infernales. ¡Como había habido por esos días “días infernales”! Esa noche, algo no estaba ya presente, pero sí había una rabia en el ambiente, que se interpondría entre los dos y buscaría su cauce.
Lo único que recuerda es que fue sacada a empujones del cuarto, y la lluvia fría toco su rostros salpicado de lagrimas y agonía. Lo único que recuerda es la silueta de él desde la ventana de esa puerta mitad metal, mitad cristal, viéndola a lo lejos, hasta sus manos, hasta su vientre, hasta sus ojos, a toda ella llegaba el reproche, el asco, el desdén por haberla dejado entrar al cuarto esa noche de un verano del infierno que apenas comenzaba………..


¿Qué significa esa cosa del género? ¿Qué significa esa cosa de ser mujer y no varón? ¿Qué significa esa cosa del feminismo? Hace tiempo he leído una novela emblemática de la historia del feminismo. No entendí nada. Era la historia corriente de una mujer normal, solitaria, encerrada en sus pensamientos, en sus obsesiones y en sus agonías, como la gran mayoría de las mujeres y de los hombres, es decir, como la gran mayoría de los seres humanos. Lo que sí alcancé a diferenciar es que la inmensa tristeza de la protagonista provenía de la ausencia del objeto de su afecto, y que ¡¡¡¡casualmente!!!!!, era un varón. Hasta ahora entiendo que el feminismo es una contracara de la misma moneda; es ponerte en la trinchera de lo del otro lado del río, pero todos apuntando al mismo enemigo. La ausencia del sentido.
¿Qué sentido tiene la vida? ¿Qué sentido tiene el pensamiento? ¿Qué sentido tienen nuestras preguntas? ¿Qué sentido tiene la existencia de Dios? Si no hay sentido, sí hay ausencia sobre todas las cosas, es por esto que hemos matado a Dios.
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